La presencia de hombres y mujeres emperifollados, llamados de la tercera edad, que
reunidos cerca a los casinos o salas de esparcimiento parecen estar listos para
participar en un ritual religioso y están a la espera del Pastor, pero su objetivo es
divertirse un poco con los juegos localizados y buscar también la suerte, es uno de los
apasionantes temas que a diario estudian los administradores de casinos dentro del
objetivo del juego responsable.

Y en efecto es un ritual. A partir de las diez de la mañana, a ellos se les ve
conquistadores. Asustadas, nerviosas, ellas. Se abren las puertas del Casino y se inicia
el ceremonial de la búsqueda de la máquina ganadora en donde cada quien pondrá en
marcha sus sueños y ambiciones que les proporciona la alegría de sentirse vencedores
cuando se escucha el tintineo de los bonos que se acumulan en su contador.
Ellos, con el ímpetu de juveniles años, miran voluptuosamente a la diosa Fortuna. Ellas,
acicaladas y sensuales, le hacen guiños de amor a Don Dinero.
Son estas máquinas las que por pocas fichas hacen revivir al hombre y a la mujer sus
momentos de triunfo en la vida. Sus sueños giran en torno al Premio Misterioso, que se
ha acumulado, después de un ciclo programado.

Luego de algunas horas de buscar la fortuna, los veteranos y las damas retornan a sus
hogares donde les rendirán cuenta a los hijos, -si es que los escuchan-, de cómo
anduvieron haciendo obras de caridad.

¿Ludópatas? Difícil reconocerlo. Su presencia no es ocasional. Se sabe de buena
fuente que hay preocupación en las familias que desconocen a actividad de los viejos.
Hace algún tiempo el doctor Baltazar Medina, presidente entonces de la Federación
Colombiana de Empresarios de Juegos de Azar, FECEAZAR, declaraba sobre el
particular: “Todo lo que se diga sobre este tema en Colombia es especulación. Por eso
no salió adelante la ley que pretendía tratar a los ludópatas, porque no sabemos
cuántos hay” y agregaba:

“Creemos que el problema no es tan grave como se quiere mostrar. No podemos
suponer lo que no sabemos”.