En días pasados todos quienes de una u otra manera somos cercanos a la actividad de los juegos de azar, y sin duda también los jugadores, nos sorprendimos al conocer que en lo que va corrido del presente año hay más de USD$10 millones que los ganadores no han cobrado en premios generados, cifra en primera instancia que se aprecia abrumadora, pero que es consistente con los registros históricos, ya que por ese mismo concepto los ganadores dejaron de cobrar el año anterior, casi USD$24 millones.

Cifras de esta magnitud llaman la atención desde cualquier punto de vista, más aún si se tiene en cuenta que justamente ganar un premio es la mayor motivación de todos los participantes en los juegos de azar, y por ello los dirigentes gremiales y los líderes de las empresas operadoras de juegos explican con diferentes hipótesis, seguramente todas ellas ciertas de algún modo, acerca del porqué se dejan de cobrar tal cantidad de premios en volumen.

Y por supuesto que llaman la atención. Más aún si se observa en perspectiva lo que tales cifras suponen. Por ejemplo, el monto de los premios no cobrados en 2018 fue superior al valor de los derechos de explotación que generaron las loterías en esa anualidad, o el Baloto, o el juego novedoso Súper Astro, obviamente cada uno de estos, visto de manera individual.

Y pues debe recordarse que tres cuartas partes del valor de los premios no cobrados se convierten justamente en eso, mayores derechos de explotación, mientras que la parte restante debe ser destinada para combatir el juego ilegal.

El monto de los premios que en 2018 los apostadores no cobraron equivale a una tercera parte del presupuesto anual de funcionamiento de una entidad como el Hospital General de Medellín, o mejor aún, con tales valores se podrían financiar 2,5 anualidades de los gastos de funcionamiento y apropiación de un hospital como el Materno Infantil de Soledad (Atlántico). Y esta perspectiva también hay que tenerla, considerando que justamente es la salud la beneficiaria de los recursos que generan los juegos de azar en Colombia.

Obviamente lo que el operador de juegos de azar espera es que los ganadores de premios los cobren, porque como coloquialmente lo afirmaba un empresario del sector hace muchos años, eso significa “surtir la tienda”; cuando la gente gana, y cobra, sin duda se anima a jugar más. Pero es de destacar lo que en esencia tiene el marco normativo colombiano para prever que una condición propia del juego pueda ser un generador adicional de rentas.

USD$24 millones de dólares el año anterior en premios no cobrados, es un valor muy significativo, pero es necesario entonces advertir otra perspectiva adicional: ¿Cuánto entonces fue el valor de los premios en 2018? De acuerdo con cálculos realizados por la oficina de investigaciones de Contrato Humano S.A.S. a partir de los reportes de las diferentes autoridades del sector, en 2018 en las modalidades de apuestas permanentes, juegos novedosos y loterías tradicionales, el valor de los premios fue de USD$581 millones, con lo cual, aquel valor mencionado arriba y correspondiente a lo no cobrado, equivale a un 4,7% del total de premios generados.

Así que más del 95% de los ganadores hicieron efectivos sus premios, fortaleciendo lo que es el ecosistema general del juego, cuyo principal dinamizador son justamente los premios.

Un volumen tan apreciable de premios, sumado a un sector empresarial sólido y confiable, convierten tal ecosistema en un círculo virtuoso en el cual la gran ganadora definitiva es la salud.

Lo anterior sin dejar de lado los montos apreciables que se habrán recaudado por concepto de retención en la fuente por ganancia ocasional sobre todos aquellos premios que superaron el tope establecido normativamente.

Por lo pronto, por si acaso, revise los boletos de apuestas o billetes de loterías que tenga en sus bolsillos o en otros rincones, que en todo caso tiene hasta un año después del sorteo respectivo para hacerlo efectivo; y ya en el pasado reciente vimos cómo un ganador de un mayor del Baloto se presentó para cobrar su premio justo un día antes que venciera su derecho para hacerlo.

paulo.vivas@contratohumano.net