Por Paulo Felipe Vivas Aguilera

A lo largo de la historia los juegos de azar se han observado como una fuente de ingresos para la financiación de distintas causas, tanto estructurales lideradas por gobiernos, líderes y grandes empresas, como las causas personales cuando algún allegado tiene una necesidad o ha tenido un “descuadre” y acude a la realización de una rifa para buscar recuperarse, la misma que casi siempre se vende entre su círculo cercano de amigos y parientes.

Documentos de referencia histórica muestran por ejemplo cómo George Washington compró el primer tiquete para la rifa que financió el desarrollo de la colonia de Virginia, o también son un referente los juegos de loterías que sirvieron para financiar una parte de la guerra de independencia de los Estados Unidos, o inclusive aquellas que fueron utilizadas para promover el surgimiento de las primeras universidades norteamericanas como Yale, Columbia y Darthmouth.

Y la lógica económica que plantea el desarrollo de los juegos de azar como una fuente de financiación, obedece al interés y propensión de las personas por buscar tentar a la suerte en dirección a obtener una ganancia que pueda sacarles de un apuro o permitirles un cambio en sus estilos de vida, lo cual se traduce en la existencia de un mercado real.

Sin embargo, hay un gran cúmulo de personas que buscan el juego con un interés diferente, como lo es el de entretenimiento. En un juego de ruleta por ejemplo, la diferencia entre los primeros, que buscan tentar a la suerte, y los segundos que persiguen un espacio de entretenimiento, es evidente, ya que mientras aquellos juegan todas sus fichas a un número específico que por alguna razón les atrae, los últimos deciden jugar por ejemplo, la opción de color, con la que tienen una de dos opciones de ganar, y si bien el premio es bajo, les permite seguir jugando.

El jugar sanamente puede darse en la mayoría de las modalidades de juegos, participando con la intención por ejemplo de extender el tiempo en el juego, si es uno de aquellos que te brindan esa opción, o simplemente de apostar en aquellas alternativas que ofrecen menor recompensa, pero cuya probabilidad de acierto es mayor, siendo conscientes de que la posible ganancia será baja, pero el seguir participando es un buen aliciente.

Frente a estas características que son generales, pero entendiendo las particularidades de comportamientos de los jugadores, la oferta de los juegos de azar ha crecido y se ha orientado a satisfacer de manera más precisa los diferentes gustos, y en esa canasta de variada oferta, los juegos online vienen proponiendo gran cantidad de posibilidades como las que ofrece el tiempo real, jugando contra eventos que despiertan otras emociones, lo cual les da una característica de entretenimiento aun mayor, ya que pueden ser realizadas las jugadas o apuestas entre amigos, quienes seleccionan distintas opciones frente a un mismo hecho, lo cual aumenta la satisfacción no tanto por ganar la apuesta, sino por ser el ganador entre el conjunto de amigos.

Como consecuencia entonces de las dinámicas sociales, del crecimiento de la oferta de juegos, y de las posibilidades que brinda la tecnología, los operadores de juegos de azar deben orientarse en la construcción de un buen portafolio comercial, sustentado en investigación del mercado, cuyos resultados permitan descubrir nuevos intereses, nuevos motivadores, nuevos deseos de los jugadores, modalidades que ofrezcan tanto la posibilidad de retar la suerte, como la de poder compartir espacios de entretenimiento, y cuya variedad pueda estar en sintonía con fenómenos sociales y de actualidad, con nuevos hábitos y costumbres, con responder a las expectativas que cada grupo generacional desarrolla, y en esa misma dirección, los administradores públicos del monopolio no pueden quedarse atrás, sino que deben moverse reglamentariamente a la velocidad del mercado, e inclusive tomar la iniciativa para proponer mejoras permanentes en el marco regulatorio, promoviendo el desarrollo de los juegos para que cumplan su doble responsabilidad, de financiadores de programas públicos de una parte, y de una opción de entretenimiento.

paulo.vivas@contratohumano.net

  • Las referencias históricas han sido tomadas del paper El Juego (Rodríguez, 2012).