Como en el amor poco a poco Colombia fue alcanzando su victoria. Así se debió jugar con Japón, pero aquello de que nos asustamos con la piel de tigre nos tomó por sorpresa. Queda demostrado que sudando la camiseta se gana y esa “julepia” si hizo ver frente a Polonia. Figuras como Falcao, Cuadrado y Yerri Mina  le dieron el triunfo que Colombia necesitaba.

Nuestro Editor, Guillermo Dávila reflexionó antes y despues del partido asï:

¿Aún me amas? Si, si amo a Colombia.

Le pregunté a la Selección, en uno de mis sueños: ¿Aún me amas? Me respondió: “¡Sí. Y amo a toda Colombia¡ ¡Siempre la he amado¡”

La voz que escuché era firme. Segura. Convencida. Eso me bastó para que, sin despertarme, como sonámbulo y tropezándome con balones que eran pateados por gigantes vestidos de un tricolor que me era familiar: amarillo, azúl y rojo, les dijera sin ninguna vergüenza:

“¡Sigamos adelante¡ Cuentan conmigo. Estaré a su lado. He visto sus sacrificios. He comprendido que no hubo culpa de su parte y no hay nada que les debamos perdonar. Ya se aproxima la revancha. La conciencia tranquila da la serenidad para enfrentar a los rivales sin ningún temor y el gran poder de la Mente los iluminará. Para los detractores serán los aplausos de mañana. Para los difamadores serán las lecciones de pundonor que le han transmitido a un pueblo que, como yo, sueña verlos venciendo al enemigo”.